Doctrina del hombre

Las enseñanzas del NT en cuanto al hombre se basan en dos conceptos del AT. Primero, el hombre es hecho por Dios a su propia imagen. Así, el hombre tiene un valor incalculable y un destino único entre las demásm criaturas. Segundo, el hombre siempre desobedece a Dios, y así se hace merecedor de la condenación y el juicio de su Creador quien es santo y justo. El concepto del [página 12] hombre que se presenta en la Biblia antes de Cristo es la de un ser incapaz de hacer la voluntad de Dios y sin el deseo suficiente de buscar las sendas del Creador. El profeta Isaías dice: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino” (Isa. 53:6). Dios se reveló directamente a Adán y a Eva en el huerto del Edén, pero ellos se apartaron por su propio camino. El Padre celestial reveló su voluntad a un pueblo en particular por medio de la Ley. A pesar de esto, la nación de Israel nos dejó una historia de fracaso moral y religioso. Dios hizo varios pactos con individuos y con la nación de Israel. Lo triste es que en ningún caso pudo su socio humano cumplir la parte del pacto que le correspondía. El hombre antiguotestamentario se había rendido a la idolatría, la hipocresía y la futilidad. En medio de esta bancarrota humana, Dios se hizo hombre sin perder su divinidad. Juan el evangelista dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:1, 14). Este hecho indica el gran valor que el Creador ha puesto sobre la humanidad. Dios ama a la humanidad tanto que llegó a ser uno de nosotros para transformarnos en hijos de él. Por su parte en el NT, cuando se considera la doctrina del hombre, hay que entender el significado de la palabra “mundo” como fue empleada por Cristo, Pablo y otros. En el muy conocido versículo que dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16), “mundo” se refiere al mundo de los hombres pecaminosos. La palabra se usa para designar a todos los hombres en su estado de destitución ante el Dios de santidad y pureza. Pablo lo declara muy sucintamente cuando escribe a la iglesia de Roma: “Porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios” (Rom. 3:23). Desgraciadamente, el problema del hombre es aún peor según el NT. No es que el hombre esté solamente corrompido por el pecado y la desobediencia, sino que además está muerto espiritualmente. Pablo dice que Cristo dio al hombre la vida cuando estaba muerto en sus delitos y pecados (Ef. 2:1). En otras palabras, desde la perspectiva de Dios, el hombre existe en un estado de muerte y no es capaz de revificarse. “Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rom. 6:23). A pesar de su intelecto y la práctica de hacer “buenas obras” el hombre está muerto, según las enseñanzas neotestamentarias.
Lo bueno, sin embargo, es que el hombre, aunque esté espiritualmente muerto, es el objeto supremo del amor redentor de su Creador. Por eso, Dios comienza su obra redentora del hombre desde adentro. En Cristo, Dios llega a ser carne humana con el fin de derrotar la causa de la muerte espiritual y de hacer al hombre vivir eternamente.
La palabra “carne” en el NT no es sólo lo físico o lo palpable del hombre, sino la naturaleza caída que todos tenemos. Así Cristo como carne humana pudo ser tentado. Por supuesto él nunca se rindió al pecado, pero su humanidad es la [página 13] misma que la de todo hombre, y por eso su obediencia al Padre no era fácil.
El libro de Hebreos dice que Cristo “fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado” (Heb. 4:15). En otro capítulo, el mismo autor describe a Jesús en los días de su carne “habiendo ofrecido ruegos y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído por su temor reverente. Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció. Y habiendo sido perfeccionado, llegó a ser Autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Heb. 5:7–9).
“La carne” humana que Cristo tomó no es como un vestido que se pone y más tarde se quita. Es lo que Cristo como hombre en realidad llegó a ser y lo que él entregó a la muerte para pagar el precio del pecado. “La carne” también es lo que Dios levantó en la resurrección de Jesús y lo que él transforma para todos los que creen en él.
Para concluir, el hombre en el NT se presenta no sólo corrompido por el pecado y espiritualmente muerto, sino que se describe como el más afortunado del universo. Está invadido en su propio terreno por Dios Hijo y su curación espiritual; por esto, su revivificación eterna está asegurada. Antes de la llegada de Cristo, el hombre no tenía esperanza alguna excepto en la misericordia de Dios.
Después de la muerte y la resurrección de Cristo, se ofrece a todo el mundo no sólo el perdón absoluto del
pecado, sino también la nueva vida eterna. Muchos creen que Cristo vino como otro religioso, para hacer al hombre bueno. La Biblia, sin embargo, nos enseña que Cristo vino principalmente para darnos vida eterna.
Para el hombre que cree en Cristo, Dios hace más que perdonarlo y darle vida eterna. Le da el Espíritu Santo para morar dentro de él y así habilitarlo para vivir y servir según la rectitud y el ejemplo de Jesús. Por la encarnación y la muerte de Jesús, Dios hace hijos divinos de los que antes eran rebeldes y muertos, cuando éstos entregan sus fracasos y su fe a él.